Científicos observan iones individuales fluyendo por un canal diminuto de nanotubos

Los nanotubos de carbono -diminutos cilindros cuyas pardes son átomos de carbono- son unas 10.000 veces más delgados que un cabello humano. Desde que se descubrieron hace 20 años, los investigadores experimentaron con ellos como baterías, transistores, sensores y células solares entre otras aplicaciones.

En el número del 10 de septiembre se publicó en Science que unos investigadores del MIT descubrieron que moléculas cargadas, como el sodio y los iones cloro que se forman cuando la sal se disuelve en agua, no pueden fluir a gran velocidad a través de nanotubos de carbono, pero sí que pueden, bajo ciertas condiciones, ir de uno en uno, como personas que cruzan un puente por turnos. La investigación estuvo liderada por el profesor asociado Michale Strano.

Nanotubo de Carbono. Wikipedia.

Nanotubo de Carbono. Wikipedia.

El nuevo sistema permite el paso de moléculas mucho más pequeñas, a través de grandes distancias (hasta medio milímetro), que cualquier nanocanal hasta ahora. Actualmente, el nanocanal más estudiado es el de nanoporos de silicio, que se consigue al realizar agujeros en una membrana de silicio. Sin embargo, estos canales son mucho más cortos que los que se acaban de descubrir (unas 20.000 veces más pequeños), por lo que sólo permiten el paso de grandes moléculas como los polímeros o las moléculas de ADN -cualquier otra cosa se movería demasiado rápido como para poder ser detectado.

Strano y sus compañeros construyeron su nuevo nanocanal haciendo crecer un nanotubo a lo largo de una placa de 1cmx1cm, conectada con dos tanques de agua. Cada tanque contiene un electrodo, uno positivo y otro negativo. Dado que la electricidad sólo fluye si los protones pueden ir de un electrodo a otro, los investigadores pueden determinar fácilmente si los iones están pasando por el nanotubo.

Descubrieron que los protones fluyen de forma estacionaria a través del nanotubo, llevando una corriente eléctrica. Los protones fluyen fácilmente porque son muy pequeños, pero los investigadores observaron que otros iones positivos como el sodio también pueden pasar sólo cuando hay un campo eléctrico. Los iones sodio son protones mucho más grandes, así que tardan el doble en pasar. Mientras pasan por el canal, bloquean el flujo de otros protones, con lo que se interrumpe la corriente por un efecto conocido como efecto Coulter.

Strano cree que los canales sólo permiten pasar iones cargados positivamente porque en los extremos de los tubos hay cargas negativas, que atraen iones positivos. Sin embargo, planea construir canales que atraigan iones negativos añadiendo cargas positivas al tubo.

Una vez que los investigadores tengan estos dos tipos de canales, esperan instalarlos en una membrana que podría utilizarse para desalinizar el agua. Más del 97% del agua de la Tierra está en los océanos, pero ese agua no es bebible a menos que se le elimine la sal. Los métodos actuales de desalinización, destilación y ósmosis inversa son muy caros y requieren grandes cantidades de energía. Por lo tanto, una membrana de nanotubo que permita tanto a los iones de sodio como a los de cloro (cargados negativamente) fluir fuera del agua del mar podría ser una forma muy barata de desalinizar el agua.

El estudio es el primero en el que se consiguen observar iones disueltos a temperatura ambiente. Esto quiere decir que los nanocanales podrían detectar también impurezas, como arsénico o mercurio, en el agua potable. “Si hay un sólo ion de arsenio en la solución podrías detectarlo”, aseguró Stano.

Este artículo ha sido traducido de Physorg y publicado bajo licencia CC by-sa

¿Por qué algunos recuerdos se fijan en nuestro cerebro?

La práctica lleva a la perfección cuando se trata de recordar cosas, pero cómo se consigue eso ha sido un misterio desde hace mucho tiempo. Un estudio publicado en Science esta semana indica que reactivar patrones neuronales una y otra vez puede hacer que las cosas se fijen a la memoria.

Para la gente es más fácil recordar cosas cuando el material se les presenta de forma repetida cada poco tiempo que cuando se le presente todo de una vez. Por ejemplo, es más probable que recuerdes una cara que has visto en numerosas ocasiones en vez de una que has visto una vez en mucho tiempo. Una razón por la que podría ser posible que una cara vinculado a muchos contextos -como el colegio, el trabajo o el hogar- sea más fácil de reconocer que una asociada sólo con un lugar, como una fiesta, podría ser que hubiesen numerosas maneras de acceder a esa memoria. La idea, llamada hipótesis de variabilidad del código, fue propuesta por los psicólogos hace 40 años.

Fuente: Science Photo Library

Cada contexto diferente activa un conjunto diferente de regiones cerebrales; la hipótesis sugiere que son estas diferentes respuestas neuronales las que mejoran la memoria. Pero la investigación con escáneres neuronales liderada por Russell Poldrack, un neurocientífico cognitivo de la Universidad de Texas, sugiere ahora que lo contrario es cierto -los objetos se recuerdan mejor cuando activan el mismo patrón neuronal con cada exposición.

Ensayo neuronal

El equipo de Poldrack midió la actividad cerebral en 24 personas utilizando resonancias magnéticas funcionales (fMRI). Los sujetos vieron 120 caras no familiares, cada una repetida cuatro veces en intervalos variables durante el escáner fMRI. Una hora más tarde, les mostraron las caras de nuevo, mezcladas con otras 120 y se les pidió que valorasen la familiaridad con cada una.

Los investigadores observaron entonces las respuestas cerebrales que habían sido grabadas cuando a los sujetos se les mostraron las caras por primera vez, centrándose en 20 áreas cerebrales asociadas con la percepción visual y la memoria. Las caras que se reconocieron luego evocaron patrones de activación similares en nueve de las regiones, particularmente en aquellas asociadas con la percepción facial y de objetos; las caras que luego fueron olvidadas no evocaron ese patrón del mismo modo.

En un experimento diferente, se mostraron 180 palabras a los sujetos en el escáner fMRI, cada uno repetido tres veces. Seis horas más tarde, realizaron dos tests de memoria. Las palabras recordadas activaron patrones similares en cada repetición en 15 de las 20 regiones que se examinaron.

Explicando nuestro cerebro

Sin embargo, Marvin Chun, un neurocientífico cognitivo de la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut, dice que los resultados no invalidan la hipótesis de variabilidad del código porque Poldrack y su equipo estaban en una situación diferente. Para comprobar la hipótesis de forma directa, los autores deberían haber presentado objetos en contextos diferentes, comentó.

Es más, palabras o caras que atractivas pueden provocar más patrones reproducibles de activación cuando se presentan varios objetos que cuando se presentan menos, comentó Rik Henson, un neurocientífico cognitivo de la MRC Cognition and Brain Sciences Unit en Cambridge, Reino Unido. Este efecto podría explicar los resultados sin refutar la hipótesis de variabilidad del código.

“No podemos descartarlo”, dijo Poldrack. Para tratar este problema, tendría que analizar de forma más profunda el cerebro del sujeto y sus respuestas a objetos individuales. “Puede ser que haya una versión de la hipótesis que sea compatible con estos datos”.

“Si exprimimos a los teóricos para que piensen un poco más e intentamos incorporar datos neuronales en estas teorías, creo que es algo bueno, tanto si la hipótesis se refuta como si no”, añadió.

Este artículo ha sido traducido de Nature News y publicado bajo licencia CC by-sa

Averiguar quién está influyendo a quién en una discusión en grupo

Un modelo por ordenador que detecta quién está influyendo a quién en una discusión en grupo, puede predecir de forma muy precisa quién será el siguiente en hablar.

Una interesante incógnita que intentan resolver los científicos sociales tiene que ver con las discusiones en grupo. El problema consiste en determinar la naturaleza de la interacción entre los individuos y en particular, quién influye a quién.

Se han conseguido grandes avances en el análisis de redes y el modelado basado en agentes que han revolucionado la comprensión que los investigadores tienen de estos procesos. Un enfoque para el análisis de las discusiones online es buscar el conjunto de palabras que definen el tema de discusión, guardar varios ejemplos en los que aparecen estas palabras y luego estudiar los vínculos entre los sitios que las utilizan: quién vino primero, quién enlaza a quién, etc. Estos datos pueden utilizarse para construir una red de influencia.

Discusiones en grupo. Technology Review.

Discusiones en grupo. Technology Review.

Aunque esto ha sido extremadamente útil, es bastante evidente que falla al capturar la verdadera dinámica de influencia, la forma en la que el equilibrio de influencia y poder dentro de un grupo cambia de un momento a otro al evolucionar la discusión. Si alguna vez has participado en una discusión en grupo cara a cara, sabrás a qué me refiero.

Hoy, Wei Pan y sus compañeros del MIT dan un paso adelante hacia la comprensión de este aspecto. Han construido un modelo que simula el flujo de influencia entre individuos en una discusión grupal. Lo hacen creando un modelo convencional de redes de influencias entre individuos y luego tienen en cuenta que estas influencias se modifican con el tiempo.

Lo impresionante de este enfoque es que tiene un gran potencial predictivo en la práctica. Pan y compañía aplicaron el modelo a datos tomados de discusiones reales en las que grupos de cuatro personas toman parte en una sesión de brainstorming tanto cara a cara como en habitaciones separadas.

La pregunta que Pan y compañía intentaron resolver en cada punto de la discusión es: quién será el siguiente en hablar. Cuando una persona escucha una de estas discusiones suele acertar la mitad de las veces. Presumiblemente, pueden utilizar varias pistas como el tema de conversación y el estado emocional de cada hablante.

El algoritmo de Pan lo hace bastante mejor, acertando correctamente entre el 55 y el 67% de las veces. Y atención: lo único que utiliza para determinar estos patrones de influencia es el volumen al que se habla.

Esto es impresionante, pero ya están pensando en planes más ambiciosos. En grupos de cuatro es bastante simple. Pero ¿qué pasaría con grupos de cientos o miles de personas? “El siguiente paso es aplicar nuestro enfoque a grupos más numerosos y utilizar datos que estamos recopilando actualmente”, comentaron.

Más allá está la cuestión de cómo estos datos y el modelo desarrollado pueden proporcionar feedback en tiempo real que mejora el rendimiento de los grupos. ¿Es posible realizar un sistema como este que pueda dirigir la conversación de forma que se mejore el resultado? Y si es así, ¿cuánto tardaremos en ver una aplicación para iPhone?

Ref: http://arxiv.org/abs/1009.0240: Modeling Dynamical Influence in Human Interaction Patterns

Este artículo ha sido traducido de Technology Review y publicado bajo licencia CC by-sa

Desarrollan una nueva forma muy barata de purificar el agua: una mini bolsa de té

Unos científicos sudafricanos han desarrollado una nueva forma de purificar el agua a pequeña escala utilizando una simple bolsita similar a las que se utilizan para el té, la diferencia es que en vez de dar sabor al agua, la bolsa absorbe las toxinas, filtra y mata las bacterias y también limpia el agua.

La bolsa, que cabe por el cuello de una botella de agua normal, fue desarrollado por científicos de la Universidad Stellebosch en Sudáfrica para ayudar a las comunidades que no tienen medios para purificar el agua. Las bolsas están hechas de un material muy barato con el que se suelen hacer las bolsas de té pero en vez de contener una infusión contienen fibras antimicrobianas minúsculas que filtran los contaminantes y los microbios, así como granos de carbono activo que matan las bacterias. El tamaño de las fibras es del orden de nanómetros, aproximadamente un 1% del grosor de un pelo humano.

Bolsas de té

Bolsas de té. Wikipedia.

Según la investigadora Marelize Botes, un saquito puede limipiar un litro de agua muy sucia y darle una calidad similar a la del agua embotellada. Una vez que la bolsa se ha utilizado puede tirarse y meter otra bolsa por el cuello de la botella. Las bolsas desechadas no tienen impacto medioambiental ya que se desintegran a los pocos días y los materiales no son tóxicos para los humanos.

El inventor del filtro, el decano de la Facultad de Ciencias, Eugene Cloete, microbiólogo, comentó que el filtro podrá ser utilizado en lugares en los que se necesita agua pero no hay una infraestructura suficientemente grande como para tener agua corriente.

Cloete está especializado en calidad del agua, gestión de los recursos acuíferos y el uso de la nanotecnología para aplicaciones en el agua. También dirige el Instituto del Agua de Pretoria y es socio del Water Institute of South Africa.

El saquito aun está siendo testado por el Gobierno Sudafricano, pero Botes aseguró que los tests preliminares sobre muestras obtenidas del río cercano a la universidad tuvieron éxito. Se espera que las bolsas estén disponibles a finales de año a un coste de 0.5 centavos americanos por bolsa, por lo que pueden permitírselo incluso las comunidades más pobres de África, donde millones de personas no tienen acceso al agua limpia y las enfermedades relacionadas con el agua sucia son un problema muy grave.

Este artículo ha sido traducido de Physorg y publicado bajo licencia CC by-sa

Cómo utilizan los spammers el low-cost para saltarse los captchas

Pagan a trabajadores de Rusia, el Sureste de Asia y China para que resuelvan millones de CAPTCHAS.

En una investigación realizada por investigadores de la Universidad de California San Diego, se ha descubierto una sofisticada red mundial de servicios que ayudan a los spammers tanto de email como de blogs o foros a saltarse los CAPTCHAS que tienen como objetivo dejarlos fuera del sistema.

Un CAPTCHA es un pedazo de texto distorsionado que tienes que escribir en las páginas que lo tienen instalado cuanto intentas registrarte o dejar un comentario. La idea original era que los CAPTCHA evitarían que los spammers llenasen los foros y los blogs con sus basuras, ya que los CAPTCHAS son, por definición fáciles de resolver para los humanos pero imposibles para los ordenadores. Se dará por hecho que el usuario es un ordenador después de su sexto séptimo error.

Pero los inventores de los CAPTCHAS probablemente no anticiparon esto: cientos, posiblemente miles de personas trabajando por menos de 50 dólares al mes se dedican a resolver una enorme cantidad de CAPTCHAS que les llegan gracias a un intermediario automático que vende los resultados a los spammers en tiempo real, para que sus bots de spam puedan utilizar esas soluciones para enviarlas a foros y blogs así como para crear cuentas de email fraudulentas, según un artículo que será dado a conocer en el Simposium de Seguridad USENIX.

Un análisis de la posición de los trabajadores envueltos en el sistema reveló que estaban basados en la India, Rusia, el Sureste de Asia y China. El sistema es tan eficiente al enviar los CAPTCHAS que en estas “fábricas” el tiempo medio de resolución está alrededor de los 20 segundos.

Uno de los servicios con los que experimentaron los investigadores – ImageToText – era tan bueno que los trabajadores podían devolver los resultados correctos en un “notable rango de idiomas”, incluyendo el holandés, el koreano, el vietnamita, el griego y el árabe.

Incluso cuando las muestras estaban en Klingon -un idioma que sólo pueden leer muy pocas personas en el mundo y que los científicos pensaron que serviría como control en su experimento- no pudieron parar a ImageToText, cuyos trabajadores pudieron resolver varios de estos CAPTCHAS a pesar de que las probabilidades de conseguir la respuesta correcta de forma aleatoria son de una entre 1000.

Los resultados del estudio muestran que un gran número de sitios, incluyendo los de Microsoft, AOL, Google y el globalmente utilizado reCaptcha, se ven comprometidos regularmente por estos spammers.

Esta es una captura de lo que los trabajadores verían:

Fuente: Technology Review

Los investigadores concluyen que su investigación, que incluyó entrevistas con un “Mr. E” anónimo que dirige uno de estos servicios, prueba que para los spammers sofisticados, los CAPTCHAS suponen una pérdida de dinero más que una barrera.

Este artículo ha sido traducido de Technology Review y publicado bajo licencia CC by-sa

Trigésimo aniversario del primer vuelo con energía solar del Gossamer Penguin

El 7 de agosto de 1980, hace 30 años, Janice Brown voló con el Gossamer Penguin, un artefacto propulsado por energía solar, en frente de una multitud congregada en el lago seco Edwards en el Centro de Investigación Dryden de la NASA en California. Janice voló con el Penguin unos 3,5 km ese día en 14 minutos y 21 segundos. Fue el primer vuelo largo de una aeronave tripulada propulsada por energía solar y el más largo desde que se había empezado a desarrollar el prototipo dos años antes. Sin embargo, no fue el primer vuelo tripulado, ya que el 18 de mayo de ese mismo año, el hijo de McCready, de 13 años, había realizado el primer vuelo propulsado por energía solar que duró “sólo” 152 m.

Antes del vuelo de Marshall, el Penguin había conseguido volar con una batería a bordo para aumentar la potencia que le daban las células solares. Esta foto de 1979 muestra a Janice volando el Penguin utilizando una combinación de energía solar y batería.

Primer vuelo tripulado

Primer vuelo solar tripulado. NASA.

Un equipo liderado por paul McCready había construido el Penguin para apoyar al Gossamer Albatross, que fue la primera aeronave propulsada por un humano en cruzar el Canal de la Mancha en 1979. El Albatross puede verse en el Museo Nacional del Aire y el Espacio.

El Penguin medía 22 metros y pesaba 31 kg sin contar al piloto. Una célula solar 3,920 podía girar hacia el sol para producir 541 watios que movían un motor eléctrico llamado Astro Cobalt 40, construido por AstroFlight Inc. Un relato sobre el desarrollo del funcionamiento del Penguin puede verse aquí.

El Penguin era tan frágil y difícil de controlar que el vuelo sólo se podía realizar en las condiciones de calma absoluta que se dan justo después del amanecer. Por desgracia, el bajo ángulo del sol de la mañana limitaba la cantidad de energía que incide sobre la superficie del ala. El equipo de desarrollo tenía que montar las células hacia arriba en un panel inclinado para mantener las células perpendiculares al sol. La estructura del Penguin era frágil para conseguir su poco peso; construir el avión más fuerte habría impedido que pudiese volar. El único motor eléctrico sólo podía propulsar ese peso en el aire, y sólo pilotos pequeños podían volar el Penguin, que pesaba 31 kg. janice pesaba unos 45 kg y Marshall sólo 36.

El Penguin representó un hito que animó a otros a continuar trabajando para incrementar la eficiencia estructural y aerodinámica de la aeronave solar, además de desarrollar mejores sistemas de potencia incluyendo motores menos pesados y baterías más potentes que ahora permiten que una aeronave solar vuele incluso por la noche. Hace poco, un vuelo de 24 horas mostró lo lejos que se ha llegado en estos 30 años.

El futuro parece muy prometedor. El ingeniero aeroespacial de la NASA, Mark Moore, dijo el pasado enero que “muchos investigadores aseguran que se triplicarán las densidades de potencia en los próximos 5 o 7 años”, lo que podría llevar al desarrollo de pequeños aeroplanos con una autonomía de 240 a 320 km. Anticipando estas mejoras, la NASA ha comenzado a desarrollar un nuevo tipo de aeronave llamado Puffin.

Este artículo ha sido traducido de Blog AirSpace y publicado bajo licencia CC by-sa

Robots que cambian de forma

Combinando origami y energía eléctrica, investigadores del MIT y Harvars están trabajando para desarrollar el robot configurable definitivo -uno que pueda convertirse en cualquier cosa. Los investigadores han desarrollado algoritmos que pueda determinar cómo reproducir una forma tridimensional dada al doblar una hoja de material semi-rígido con un patrón de pliegues flexibles. Para probar sus teorías, construyeron un prototipo que puede asumir automáticamente la forma de un barco origami o de un avión de papel en función de las señales eléctricas que reciba. Los investigadores informaron de sus resultados en el número del 13 de julio de Proceedings of the National Academy of Sciences.

Como director del Laboratorio de Robótica Distribuída del CSAIL, la profesora Daniela Rus investiga sistemas de robots que puedan trabajar juntos para realizar tareas complicadas. Una de las grandes áreas de investigación en la robótica distribuida es la llamada “materia programable”, la idea es que pequeños robots puedan juntarse como si fuesen un Lego inteligente para crear robots más grandes y más versátiles.

imagen del robot
Imagen del Robot

El Departamento de Defensa de Proyectos de Investigación Avanzada de EEUU (DARPA) tiene un proyecto de materia programable que sienta las bases de una gran parte de la investigación en ese campo y lo define como “partículas […] que pueden montarse de forma reversible para formar objetos tridimensionales complejos”. Pero el enfoque parece tener desventajas, comenta Rus. “La mayoría de la gente ve módulos separados y están preocupados por que esos módulos independientes encuentren otros módulos con los que conectarse para formar el objeto que se quiere crear”, explica. Pero añade, “juntar módulos separados para formar un objeto desde cero es algo muy complicado dado el estado del arte en el que se encuentra nuestro hardware”.

Una nueva arruga

Así que Rus ha estado buscando enfoques alternativos, que no necesiten módulos encontrar módulos separados y conectarse los unos con los otros antes de comenzar a automontarse para formar piezas complejas. Por suerte, también en CSAIL está Erik Demaine, el profesor más joven de la historia del MIT. Una de las áreas de investigación del MIT es matemáticas y origami y él y Rus desarrollaron la idea de una hoja plana de material con diminutos músculos robóticos, o actuadores, que pudiesen doblarse a sí mismos para formar objetos útiles. En principio, las hojas planas con actuadores planos son mucho más fáciles de fabricar que los robots tridimensionales con inteligencia suficiente para localizar y adjuntarse a otros.

Ver vídeo (muy recomendable)

Hace cosa de un año, Demaine y varios compañeros -incluyendo su padre, quien estaba de visita en CSAIL- probaron que una hoja suficientemente grande plegaba según el llamado “patrón de pliegue en caja” (box pleat pattern) podía ser doblada para conseguir cualquier aproximación a una forma tridimensional. El patrón divide la hoja en cuadrados, cada uno de los cuales tiene un pliegue diagonal que lo cruza; pero si dos cuadrados comparten un vértice, sus pliegues diagonales serán imagenes especulares. Este artículo fue el primero en el que quedó demostrada la universalidad de un patrón de pliegues, aunque Demaine y sus colaboradores probaron posteriormente que otros patrones también son universales.

Basándose en este resultado, Demaine, Rus y Robert Wood, de Harvard, desarrollaron algoritmos que pudiesen generar secuencias de dobleces dada una forma tridimensional arbitraria.

Pero hasta entonces, no existía ningún sistema robótico que pudiese ejecutar de forma automática esa secuencia de dobleces. En principio, un robot origami universal tendría actuadores en ambos lados de cada pliegue, así la hoja podría doblarse en cualquier dirección en cualquier punto. Pero un sistema tan complejo es difícil de crear y antes de intentar llevarlo a cabo, los investigadores querían demostrar la viabilidad del enfoque que le querían dar.

La teoría puesta en práctica

Así que diseñaron otro conjunto de algoritmos que, dada una secuencia de dobleces para diferentes formas, determinaría el número mínimo de actuadores necesarios para producirlos. Luego comenzaron a construir un robot que pudiese asumir múltiples formas de origami. Su prototipo hecho de fibra de vidrio y materiales de hidrocarbono, con un plástico elástico en los pliegues, está dividido en 16 cuadrados de un centímetro de lado, cada uno de los cuales está dividido en dos triángulos. Los actuadores consisten en una aleación con efecto térmico de memoria -un metal que cambia su forma cuando se le aplica electricidad. Cada triángulo también tiene un imán en él, así que puede juntarse con sus vecinos una vez que se han realizado los dobleces correctos.

Esta hoja es demasiado pequeña -o, según como se mire, los triángulos son demasiado grandes- como para hacer nada útil con ellos. Pero, en principio, es posible construir una hoja similar con partes movibles mucho más pequeñas o una hoja más grande con partes movibles de un tamaño similar al actual. Con una hoja más fina, “puedes imaginar descargarte el nuevo iPhone”, dijo Demaine. “De la misma manera, puedes bajarte el último CD de tu artista favorito de una forma completamente electrónica, puedes imaginar descargarte formas de forma electrónica y progrtamar el hardware igual que programas el software”. Hojas más grandes podrían permitir “una tienda de campaña que puede adaptar su forma de acuerdo con el viento para no salir volando”, explicó Demaine o “una célula solar que pueda adaptar su forma en función de la cantidad de luz”.

“Es una forma muy inteligente de unir la teoría matemática abstracta y el mundo práctico”, explicó Joseph O’Rourke, el secretario del departamento de ciencia computacional de Smith College. “Puede ser correcto decir que es una especie de hito”. O’Rourke comenta, sin embargo, que la prueba de la universalidad de Demaine se basaba en la asunción de que los triángulos de la caja de pliegues fuesen de algún modo flexible, algo que podría no ocurrir, por ejemplo, en materiales diminutos hechos de silicio.

Demaine está de acuerdo pero dice que él y su grupo están enfocando el problema de dos maneras. Por un lado, están intentando modelar matemáticamente la flexibilidad de los triángulos, para que los algoritmos de pliegue puedan tener eso en cuenta. Por otro lado, están dando sus primeros pasos para conseguir una toería de origami con materiales rígidos.

Este artículo ha sido traducido de MIT News y publicado bajo licencia CC by-sa