Recuperar el calor perdido para multiplicar la eficiencia de las células solares

Científicos de la Universidad de Stanford aseguran haber dado un gran paso adelante en la búsqueda de un método para recuperar el calor perdido en las células solares.

El equipo de Stanford puede haber encontrado una manera de doblar o triplicar la eficiencia de la energía solar, en un potencial paso adelante que podría bajar el precio de la electricidad generada a partir del sol a un nivel competitivo con los combustibles fósiles.

El Departamento de Materiales de Stanford publicó en la revista Nature Materials ayer un artículo que asegura que los investigadores de allí han podido probar en un laboratorio que el calor que la pérdida de calor habitual en el proceso de generación solar puede ser evitada al mejorar los semiconductores.

Placas solares parabólicas. Wikipedia.
Placas solares parabólicas. Wikipedia.

Al recubrir los semiconductores con cesio, las placas solares parabólicas que funcionan a altas temperaturas pueden almacenar el calor no utilizado de la luz del sol y evitar ineficiencias que ocurren después de que la energía solar alcanza una determinada célula, explicó Nick Melosh, profesor de Stanford.

El rendimiento de los tradicionales paneles solares planos tiende a bajar cuando las temperaturas llegan a los 100 ºC, pero los paneles parabólicos podrían funcionar a una temperatura mucho mayor y almacenar el calor utilizando los semiconductores recubiertos de Cesio, comentó Melosh.

La tecnología -llamada “photon enhanced thermionic emission” o PETE- funcionaría mejor en concentradores solares como las placas parabólicas que pueden llegar a los 800 ºC. No funcionaría en los paneles planos tradicionales.

“La luz entraría inicialmente e incidiría en nuestro dispositivo PETE, con el que aprovecharíamos tanto la luz incidente como el calor que produce, y luego eliminaríamos el calor residual con los sistemas de conversión térmica existentes”, explicó Melosh. “Por lo tanto PETE tiene dos grandes ventajas en la producción de energía con respecto a la tecnología convencional”.

Melosh añadió que su equipo ha tenido varias ofertas de inversores que querían apoyar la idea, pero no se llegó a ningún acuerdo. Stanford posee la patente de la tecnología y los investigadores obtendrían un porcentaje si la universidad vende la idea.

Un obstáculo que probablemente aparecerá es la inestabilidad de algunos materiales a altas temperaturas. El material “que necesitamos utilizar no es muy estable a altas temperaturas”, dijo Melosh, asegurando que el equipo está trabajando para solucionar ese problema.

“Hemos demostrado el principio de funcionamiento; hemos realizado experimentos”, comentó. “Pero no estamos listos para lanzar un producto”.

Más información: http://www.nature.com/nmat/journal/vaop/ncurrent/full/nmat2814.html

Este artículo ha sido traducido de Scientific American y publicado bajo licencia CC by-sa

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