Las ganancias y las pérdidas influyen de manera diferente en los cerebros optimistas que en los pesimistas

Nuestra impresión sobre las posibilidades de que tengamos éxito o fracasemos en algo -y las consecuencias de ganar o perder- están directamente relacionadas con el esfuerzo neuronal  que ponemos en lo circuitos que regulan el movimiento de la corteza cerebral, según un nuevo estudio del Instituto Tecnológico de California.

Un artículo sobre la investigación -liderada por Richard A. Andersen- aparece en el número de agosto de la revista PLoS Biology. La investigación incluye un esfuerzo por comprender los mecanismos neuronales de la planificación de la acción y la toma de decisiones. En el laboratorio se trabaja para desarrollar dispositivos prostéticos artificiales que puedan utilizar individuos con parálisis severas como intermediarios entre su cerebro y la prótesis -permitiendo que las acciones que planifica el usuario controlen los movimientos de los miembros.

Dinero
Dinero. Wikipedia.

En particular, el grupo de Andersen se centra en un área de alto nivel del cerebro llamada Cortex Parietal Posterior (PPC) en el que los estímulos sensoriales se transforman en planes de movimiento.

En el estudio, Andersen y sus compañeros utilizaron un escáner fMRI para observar la actividad en el PPC y otras áreas del cerebro en individuos a los que se pidió que realizasen una tarea compleja. Utilizando una bola similar a la de un ratón tenían que mover un puntero  a varias posiciones determinadas en una pantalla de ordenador, siguiendo un orden determinado.

“Dimos a los individuos 1 segundo para memorizar la secuencia, 15 segundos para planear los movimientos con antelación y luego 10 segundos para llevar a cabo la tarea”, explicó Igor Kagan, investigador en el laboratorio de Andersen y coautor del artículo. “La tarea era difícil de forma intencionada -yo no la podría hacer”, aseguró.

Los individuos recibieron una compensación monetaria por el experimento, la cantidad dependía de su rendimiento. La cantidad de dinero que se daba varió en función del experimento. En uno de ellos, por ejemplo, el éxito daría a los participantes 5 dólares y no hacerlo bien les haría perder 1 dólar. En otro experimento, completar la tarea de forma correcta les daría 1 dólar y no hacerlo bien les costaría 5 dólares. De forma alternativa, el éxito y el fracaso pueden producir una ganancia y pérdida equivalente (ganar 5$ y perder 5$, por ejemplo). Los individuos sabían con antelación los premios.

Antes de recibir sus ganancias, los individuos informaron -en un cuestionario tras el test- cómo creían haberlo hecho. Es interesante que esas percepciones no iban correlacionadas con su rendimiento actual; los individuos del grupo que creían que lo habían hecho bien tenían las mismas posibilidades que los demás de haberlo hecho mal, y viceversa.

Además, los investigadores descubrieron que el patrón de actividad cerebral en el PPC estaba vinculado a lo bien que los individuos creían que les había salido -es decir, la percepción subjetiva del rendimiento, más que su rendimiento actual- y también a la ganancia monetaria que tenía el éxito o el fracaso.

Lo duro que trabajaba el cerebro de cada individuo dependía de su enfoque personal. Por ejemplo, comentó Andersen, “los individuos ‘optimistas’ que creen que lo están haciendo bien pondrán más esfuerzo -y exhibirán un incremente en la actividad del PPC- cuando esperan ganar una recompensa mayor por tener éxito”. Por el contrario, los que creen que lo están haciendo mal -los pesimistas- tienen una actividad cerebral más grande cuando hay un precio mayor por el fracaso.

“Intentan con más fuerza evitar la pérdida y parecen darle poca importancia a las ganancias potenciales”, añadió Kagan.

“Este estudio demuestra que el proceso de planificación y acción está influido por nuestro subjetiva, pero a veces incorrecta, idea de lo bien que lo estamos haciendo tanto como de nuestra ganancia o pérdida potencial”, comentó Andersen. Los resultados sugieren que las áreas corticales involucradas en la planificación de acciones también están probablemente involucradas en el proceso de toma de decisiones, y tienen en cuenta tanto factores cognitivos como factores subjetivos al decidir entre las diferentes acciones posibles.

Este artículo ha sido traducido de Physorg y publicado bajo licencia CC by-sa

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