¿Pueden los escáneres cerebrales detectar las mentiras?

Después de que diversos científicos estuviesen cerca de 12 horas declarando ayer sobre si la última tecnología de detección de mentiras, basada en escáneres fMRI de la actividad cerebral, debería  o no ser admitida frente a un tribunal continua el día de hoy. Muchos científicos son escépticos con respecto a esta tecnología, pero varios casos recientes sugieren que los abogados están cada vez más interesados en utilizarlo para influir en los jurados. Basándose en el testimonio dado ayer en una corte federal de Tenessee, es difícil saber quién está ganando, dijo la neurocientífica de la Universidad de Pennsylvania Martha Farah, que voló a Memphis a principios de semana para observar el proceso.

“Para mí, esto es muy emocionante”, dijo Farah. “Intentan decidir si esta tecnología debería tener un papel en un juicio por crímenes”. Dice que se sorprendió por lo acontecido el primer día que resumió para ScienceInsider anoche. Cuando ayer iba a la vista creía, según dice, que la fMRI no tenía muchas posibilidades de ser admitida como prueba. Sin embargo, ahora no lo tiene tan claro. Los científicos detrás de este método tienen “pruebas bastante buenas y comprenderlas requiere un razonamiento científico y estadístico bastante complejo”, escribió.

El primero en testificar en la vista de ayer fue Steven Laken, biólogo celular y fundador de Cephos, una empresa de Massachusetts que ofrece esta tecnología.

A finales del año pasado, Cephos fue contratada por la acusada de un caso de Tennessee, Lorne Semray, una psicóloga que se enfrenta a cargos por fraude contra Medicare y otras aseguradoras. Su abogado espera introducir los escáneres realizados por Cephos como prueba de que dice la verdad cuando dice que no pretendía cometer fraude.

Resonancia magnética funcional

Resonancia magnética funcional. Wikipedia.

Según Farah, Laken “habló de forma muy segura y contundente” sobre los hallazgos de la investigación que apuntan a que ciertas regiones del cerebro se vuelven más activas cuando alguien miente. Laken también describió el procedimiento al que se sometió a Semrau, el cual, resumiendo, consistió en escanear  su cerebro mientras se le hacían preguntas sobre detalles de su caso y compararlos con otros escáneres que se le hicieron respondiendo a otras preguntas, no relacionadas con el caso, en las que se le decía si tenía que decir la verdad o mentir. (El método es similar a los  publicados en Biological Psychiatry y Journal of Forensic Sciences).

Cephos tenía previsto escanear a Semrau dos veces, refiriéndose a diferentes aspectos de sus supuestas faltas. El primero indicó que decía la verdad y el segundo que mentía. Laken dijo que el método tiene un alto porcentaje de falsos positivos (33% según el artículo de 2009) y dijo que el segundo escáner podía haber sido erróneo debido al cansancio de Semrau. Cuando Cephos repitió el escáner dos meses después, indicó que decía la verdad. Los abogados de la acusación se preguntan por qué la fatiga influye los resultados y dijeron que rehacer el test es algo arbitrario. También hicieron notar la falta de un proceso estándar, uno de los muchos requisitos para aceptar algo como prueba científica.

After lunch, the court heard from Marcus Raichle, a neuroimaging expert at WashingtonUniversity in St. Louis. Farah says Raichle raised questions about the strength of evidence that increased activity in the brain regions are specifically related to deception. The same regions become active during a variety of mental tasks, Raichle said. He also noted that Semrau was in his 60s when the scans were taken, considerably older than the 18- to 50-year-old subjects who participated in the published studies.

Después de comer, la comisión escuchó a Marcus Raichle, un experto en neuroimágenes de la Universidad de Washington en St. Louis. Farah dice que Raichle dejó dudas sobre la fuerza de las pruebas que apuntan a que las regiones cerebrales examinadas estén específicamente relacionadas con el engaño. Las mismas regiones se activan durante varias tareas mentales, dijo Raichle. También dijo que Semrau tenía más de 60 años y los estudios se circunscribían a la franja de 18 a 50 años.

Parece que Farah querría haber pedido la palabra en ese momento para preguntar por temas que no se discutieron. “Nadie me preguntó, pero sobre lo que no tenemos datos es sobre la situación de personas cuya libertad está en juego y llevan diciendo una mentira mucho tiempo”, dijo. Dice que los únicos estudios publicados sobre la detección con fMRI están hechos con personas que dicen mentiras triviales sin ninguna consecuencia. Ningún estudio existe sobre situaciones reales como el caso de Tennessee. Además, los individuos del estudio solían someterse a los escáneres días después de mentir sobre un crimen falso, mientras que los crímenes de Semrau comenzaron 10 años antes del escáner.

Luego subió al estrado Peter imrey, un bioestadístico de la Cleveland Clinic Foundation de Ohio. Farah dice que comenzó con una larga exposición sobre estaísticas y varios ejemplos  epidemiólogicos que no estaban relacionados con el caso. “Me preocupa que algunos de los problemas que dijo pueden parecer sofismas académicos”, dijo.

Al final del día no estaba claro quien ganaba, dijo Farah. Pero dice que el juez Pham parecía determinado a escuchar a todos. “Creo que tendremos una imagen bastante completa de lo que se sabe y lo que no se sabe sobre la validez del método”.

Este artículo ha sido traducido de Science y publicado bajo licencia CC by-sa

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