Las crecientes trampas de los académicos chinos lastran la investigación de este país.

Cuando los profesores chinos necesitan que sus artículos tengan relevancia, suelen recurrir a gente como Lu Keqian. Trabajando desde su portátil en una habitación compartida, el antiguo profesor de escuela actúa de ‘negro’ para profesores, estudiantes, oficinas del gobierno -cualquiera dispuesto a pagar su cuota, unos 300 yuanes (35€).

“En mi opinión escribir artículos para alguien no está mal”, dijo. “Siempre hay un momento en el que necesitas que otros te ayuden. Incluso nuestros grandes líderes como Mao Zedong y Deng Xiaioping necesitaron ayuda para escribir”.

Utilizar ‘negros’, plagiar o modificar los resultados es tan común entre los académicos chinos que algunos expertos están preocupados por si podría lastrar las posibilidades chinas de liderar el ámbito científico.

El gobierno comunista ve la ciencia como un aspecto crítico en la modernización del país y los gastos en ciencia y tecnología por parte del gobierno se incrementaron hasta 17.000 millones de euros.

Unversidad de Pekín

Universidad de Pekin. Wikipedia.

Los medios estatales se enorgullecieron recientemente de que China publica más artículos en revistas internacionales que cualquier otro país sin contar a EEUU. Pero no toda esa investigación está preparada para pasar los filtros necesarios. En diciembre, una revista británica rechazó 70 artículos de una universidad china, todos liderados por los mismos dos científicos, diciendo que el trabajo había sido manipulado.

“El fraude académico, la mala conducta y las violaciones éticas son muy comunes en China”, dijo el profesor Rao Yi, decano de la escuela de ciencias de vida en la Universidad de Pekín. “Es un problema.”

Los críticos culpan a las flojas penas y a un sistema que basa los ascensos y los bonus en el número más que en la calidad de los artículos publicados.

A Dan Ben-Canaan el plagio le resulta familiar.

El profesor israelí lleva dando clase durante 9 años en la Universidad de Heilongjiang en la ciudad de Harbin. Un compañero le plagió en 2008 un artículo que había escrito sobre el secuestro y asesinato de un músico judío en Harbin en 1933 en plena ocupación japonesa.

“Tuvo la inteligencia de presentarlo como si fuese suyo en una conferencia que yo mismo organicé”, dijo Ben-Canaan, “sin ningún tipo de vergüenza”.

En otro caso, dio material que había escrito a un investigador de la prestigiosa Academia China de Ciencias Sociales. Dice que se quedó atónito al recibir el libro del académico que era básicamente una copia traducida del material que Ben-Canaan le había dado -sin ningún tipo de cita.

La presión para publicar ha creado un boom de ‘negros’. Cerca de 100 millones de euros se gastaron el año pasado en artículos en China, cinco veces lo que se gastó en 2007, según mostró un artículo del Shen Yang de la Universidad de Wuhan.

Una empresa que ofrece este servicio es Lu’s, con base en Liuzhou, una ciudad industrial del sur del país. Su Lu Ke Academic Center tiene una red de 20 a 30 estudiantes graduados y profesores cuyas especialidades van desde la informática a los asuntos de tecnología militar.

Lu, un miembro del Partido Comunista de 58 años, recibe peticiones de clientes a través de programas de chat. Muchos son profesores buscando ascensos y estudiantes buscando ayuda con tesis. Una vez, 10 estudiantes de la misma universidad pusieron una petición colectiva para que le escribiese sus artículos, dijo.

“Hacer todo por tí mismo, de forma independiente, podría ser posible en teoría, pero la realidad es que es bastante difícil y uno siempre necesita ayuda”, explicó Lu. “Así es como yo lo veo, no sé si es lo correcto”.

Incluso en el negocio de la venta de artículos hay trampas. Entre los artículos comprados y vendidos en 2007, más del 70% fueron plagios, según el estudio de Wuhan.

A principios del año pasado, los internautas descubrieron que el subdirector de la Universidad Agrícola de Anhui había plagiado al menos 20 artículos. La universidad lo despidió de su puesto pero le permitió seguir enseñando.

En junio, el director de una universidad china de medicina tradicional en la ciudad de Guangzhou fue acusado de plagia al menos el 40% de su tesis doctoral de otro artículo.

Y en marzo, el estatal Diario de la Juventud China informó de que un artículo médico de 1997 había sido plagiado varias veces durante la última decada. Al menos 25 personas de 16 organizaciones copiaron el trabajo y se cree que aún hay más doctores que serán descubiertos según avance la investigación con un software de detección de plagios realizado por dos estudiantes.

Fan Shimin, un investigador independiente de fraude, dijo que él y sus voluntarios descubren un centenar de casos cada año, publicándolos en una web llamada “New Threads“.

“Los más comunes son el plagio y la exageración del rendimiento académico”, dijo Fang.

Los artículos rechazados por la revista británica venían de investigadores de la Universidad de Jinggangshan en el sudeste de China. Los editores están comprobando otros artículos de la misma universidad y creen que habrá más rechazos. Llamaron y enviaron e-mails envíados a Zhong Hua y Liu Tao, los dos investigadores que lideraron los artículos, pero no recibieron respuesta. Otros investigadores contactados tampoco respondieron.

La revista en cuetión, Acta Crystallographica Section E, publica descubrimientos sobre estructuras cristalinas, muchas de ellas de investigaciones legítimas chinas.

“Los autores chinos han envíado miles de estructuras de gran calidad a Acta E, que representan una importante contribución a la ciencia”, escribió Peter Strickland, editor jefe de la Journals of the International Union of Chrystallography, dueña de la revista, en un email. Dijo que fue la primera vez que se habían encontrado artículos fraudulentos en ninguna de las revistas.

Richard P. Suttmeier, un experto en la política científica china de la Universidad de Oregon, dijo que los problemas pueden deberse a los esfuerzos chinos de modernizar su sistema científico en los 80 y principios de los 90 cuando la evaluación de la investigación aún era muy débil.

En un intento por encontrar medidas de los logros, China copió prácticas occidentales y comenzó a centrarse en publicaciones de alta calidad, pero ha obtenido resultados dispares, dijo.

Los problemas podrían lastrar la ambición del país de convertirse en un líder global en investigación, dijo Suttmeier. “Sospecho que habrá menos interés para científicos no chinos a colaborar con sus compañeros chinos que trabajan en una cultura en la que lo incorrecto no está mal visto.

El último mes el ministro de educación publicó las bases para formar un comité de vigilancia de 25 miembros. También en una respuesta envíada por fax a la redacción, dijo que ha pedido a las universidades controles más duros.

Rao, el decano de la Universidad de Pekín, es escéptico. Los ministerios están contentos de financiar investigación sin vigilarla, dijo. “Las autoridades no quieren ser el poli malo”.

Este artículo ha sido traducido de Associated Press y publicado bajo licencia CC by-sa
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