Móviles que te avisan de agentes nocivos a tu alrededor… ¿por qué no?

¿Llevas un teléfono móvil? Hoy en día hay muchas posibilidades de que se le llame “smartphone” y que venga con una lente de 3 a 5 MegaPíxeles -además de un MP3, GPS o incluso un lector de códigos de barras. Esta navaja suiza representa la progresión natural de la tecnología -como los chips son cada vez más pequeños, los teléfonos móviles pueden tener más funciones.

¿Qué pasaría si, en el futuro, nuevas funciones de nuestros teléfonos móviles fuesen las de protegernos de agentes químicos tóxicos?

El Homeland Security’s Science and Technology Directorate (S&T)’s Cell-All pretende este objetivo. Cell-All pretende equipar teléfonos móviles con un sensor capaz de detectar agentes químicos nocivos. La tecnología es ingeniosa. Un chip que cuesta menos de un dólar se integra en el teléfono y se programa o bien para alertar al portador del teléfono de la presencia de tóxicos en el aire o bien a una estación central que puede monitorizar todas las alertas que son recibidas en un área. Uno sólo podría interpretarse como un falso positivo. Cientos de ellos significarían la necesidad de evacuación.

“Nuestro objetivo es crear una solución eficiente, ligera y barata”, dijo Stephen Dennis, el director del programa. ¿Cómo funcionaría este truco de magia? De la misma manera que un antivirus analiza durante un tiempo en segundo plano para buscar actividad sospechosa, Cell-All buscaría regularmente partículas volátiles del aire.

Cuando se detecta una amenaza, la alerta se activa de dos maneras. Por motivos de seguridad personal como una fuga de cloro, suena una alarma; el usuario puede elegir entre vibración, sonido, un SMS o una llamada. Para catástrofes como un ataque con gas sarin, los detalles -incluyendo el tiempo, la localización y el compuesto- se envían por teléfono a un centro de operaciones de emergencia. Mientras el primer aviso se basa en individuos, el segundo funciona mejor en multitudes. Es ahí donde Cell-All es más útil -en seguridad de multitudes.

Actualmente, si una persona sospecha que algo anda mal, puede llamar al 112, aunque la experiencia nos dice que lo mejor probablemente sea no hacer nada. Además suele ocurrir que cuando alguien llama a teléfonos de emergencia, el que llama suele ser difícil de comprender, disminuyendo así la calidad de la información que se envía. Hay un escenario aún peor: la persona puede que ni siquiera sea consciente del peligro, como la mujer de Carolina del Sur que el año pasado entró con su coche en una venenosa nube de amonio que era incolora e inodora.

Por su parte, en cualquier sitio en el que haya una alerta química -un centro comercial, un autobús, el metro o una oficina- Cell-All alertará a las autoridades automáticamente. La detección, la identificación y la notificación tendrán lugar en menos de 60 segundos. Dado que los datos son envíados de forma digital, Cell-All reduce las posibilidades de errores humanos. Activando las alertas desde muchos móviles a la vez, Cell-All evita de forma inteligente los problemas de los falsos positivos. El resultado final: los que escuchan la emergencia pueden tener la información en menos tiempo y cubrir un área más grande -sobre todo donde haya gente, abarcando un área más amplia que la que llegan los sensores estacionarios.

¿Y qué hay del problema de la privacidad? ¿Significa este sistema de vigilancia que está siempre encendido que el gobierno puede encontrar tu precisa posición cuando quiera? Al contrario, Cell-All sólo operará cuando encuentre agentes nocivos y tratará los datos de forma anónima.

“La privacidad es tan importante como la tecnología”, dijo Dennis. “Después de todo, para que Cell-All tenga éxito, la gente debe estar cómoda al encenderlo.” Durante años, la idea de un detector manejable de armas de destrucción masiva ha llamado la atención de ingenieros. En 2007, S&T reunió al sector privado para desarrollar conceptos de operaciones. Hoy, gracias a los prototipos que cada vez tienen más éxito, el Directorate está buscando fondos con ahínco para el siguiente paso para ver si el concepto es factible.

Con este fin, tres equipos de Qualcomm, la NASA y Rhevision Technology están perfeccionando la tecnología. Los ingenieros de Qualcomm se especializan en miniaturización y saben cómo llevar el producto al mercado. Los científicos de la NASA han experimentado con sensores químicos en plataformas de baja potencia como la Estación Espacial. Y los trabajadores de Rhevision han desarrollado una nariz artificial -una pieza de silicona porosa que cambia de color en presencia de ciertas moléculas, que se puede leer de forma espectrográfica.

Por su parte S&T persigue lo que se conoce como investigación cooperativa y el desarrollo de acuerdos con los cuatro fabricantes de teléfonos: Qualcomm, LG, Apple y Samsung. Estos acuerdos escritos, que juntan una compañía privada con una agencia del gobierno para un proyecto específico, suelen acelerar la comercialización de una tecnología desarrollada para objetivos del gobierno. Dennis espera tener 40 prototipos en un año, el primera “olerá” monóxido de carbono y fuego.

Este artículo ha sido traducido de Physorg y publicado bajo licencia CC by-sa
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