¿Cuánto peligro encarnan realmente los contaminantes?

¿Cuantó daña el smog el humo de los motores diésel los pulmones? ¿Qué provoca el polen o las nanopartículas cuando se introducen en el cuerpo humano al respirar? En la BIO Convention de este año en Chicago del 3 al 6 de mayo, los investigadores de Fraunhofer presentarán una nueva prueba que se puede utilizar para investigar sobre estas cuestiones.

Con este sistema, será posible por primera vez canalizar las sustancias del aire a través de las células pulmonares o de la piel bajo condiciones controladas y observar simultáneamente las reacciones de éstas a través del microscopio.

El aire pone una serie de sustancias químicas en contacto con nuestros cuerpos. Precisamente la forma en la que la piel y las membranas mucosas responden al contacto forzado con materia externa puede ser estudiada de forma más precisa en cultivos de las células que originan los tejidos. “Lo que se hace es cultivar las células en una membrana de plástico poroso recubierta en el fondo con un cultivo medio, y luego desde arriba haces pasar aire con la sustancia de prueba”, explica Detlef Rifter del Instituto de Toxicología y Medicina Experimental de Hannover (ITEM).

Fábrica de VW.

Fábrica de VW. Wikipedia

Teóricamente hablando, es un sistema bastante simple. Sin embargo, en la práctica, este procedimiento -que había sido pensada ya en los años 70- aún presenta problemas hoy: “Con los sistemas de pruebas convencionales, la atmósfera sobre las células no suele estar separada suficientemente del medio del cultivo, especialmente entre los márgenes de la membrana. Esa es la razón por la que las sustancias del test en ocasiones reaccionan de forma directa con la solución en vez de con la superficie celular -que adultera los instrumentos”, dijo Ritter. Otro defecto del sistema es que si quieres estudiar células tratadas con contaminantes aéreos bajo el microscopio, entonces tienes que que introducirlos en otra probeta de antemano -algo que probablemente influenciará los resultados.

El nuevo sistema de prueba, desarrollado en el ITEM y envíado para patentar, se salta estos problemas: El PRIT está formado por varios componentes. El elemento principal es la platina del cultivo, con dimensiones que ya se encuentran en el mercado. También tiene una necesidad de exposición añadida, una tubería de alimentación de gas y un calentador. “La platina de cultivo está hecha de una forma que previene contacto entre el gas que entra -y por tanto las sustancias a probar que están contenidas en él- y el medio de cultivo. La membrana de apoyo forma una barrera cerrada con las células adherentes entre ambos medios”, explica Detlef Ritter. Además, este sistema permite a los investigadores por primera vez definir precisamente y controla todos los parámetros físicos importantes -como la composición, la temperatura, la presión y el caudal de aire en el medio de cultivo. “Eso eleva la robustez, la reproducibilidad y la sensibilidad de los tests”, dice el investigador de Fraunhofer.

Otra ventaja del sistema PRIT es que los investigadores pueden observar las células directamente mientras están en contacto con los contaminantes.

Este artículo ha sido traducido de Physorg y publicado bajo licencia CC by-sa

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