Extremófilos: Buscando la vida más fría de la Tierra

Una forma de comprender las formas en las que podría existir vida en otros planetas vida similar a la de la Tierra es viajar a uno de los lugares más fríos del planeta y estudiar las criaturas más frías conocidas.

El profesor Liane Benning de la Universidad de Leeds y Dominique Tobler de la Universidad de Glasgow están viajando a Ny-Ålesund en la isla de Svalbard para investigar cómo los organismos extremófilos -organismos que viven en condiciones extremas- colonizaron por primera vez la nieve y el hielo.

El equipo estará dos semanas en Svalbard, desde el 6 de agosto hasta el día 20, como parte del Programa Transnacional de Investigación Europlanet.  La expedición es parte del proyecto internacional AMASE, que utiliza los hábitats más duros de la Tierra para probar la tecnología que utilizará en futuras misiones de la NASA y la ESA que vayan a Marte buscando vida.

Ny-Ålesund
Ny-Ålesund (Noruega). Wikipedia.

“La nieve glacial y el hielo son bastante similares a los que cubren los polos marcianos u otros cuerpos helados del Sistema Solar, como Europa”, dijo Benning. “Los organismos que viven aquí han evolucionado para sobrevivir con muy poca comida, grandes fluctuaciones en la temperatura, deshidratación y altos niveles de radiación ultravioleta.

“Si podemos aprender más sobre la forma en que la vida se crea y sobrevive en estas zonas, así como sobre las estrategias de supervivencia que utilizan, obtendremos ideas que nos ayuden a detectar vida en otros planetas con condiciones similares”.

Hasta hoy, los estudios sobre microorganismos en sitios a temperaturas tan bajas se habían centrado en la vida que se halla en sedimentos subglaciales o en agujeros fundidos en la superficie. Las señales de vida presente en la superficie helada y la nieve no han sido estudiadas tan a fondo.

El equipo recogerá muestras de campos de nieve cerca de la estación de investigación de  Ny-Ålesund y de sitios más remotos a los que llegarán en helicóptero.

Las muestras se filtrarán, guardarán y se enviarán a los laboratorios del Reino Unido para ser analizadas. El equipo también estudiará microorganismos in situ utilizando técnicas de detección de vida que les permitirán determinar la cantidad de células vivas, catalogar la biodiversidad, investigar la geoquímica de las muestras inorgánicas y analizar el ADN de los microorganismos.

“Es como un CSI en la nieve”, comentó Benning. “Al igual que un equipo de forenses que investiga la escena de un crimen, tenemos que asegurarnos de que no estamos detectando ningún contaminante que hayamos traído con nosotros”.

“La sensibilidad de nuestras técnicas también es clave. Si la vida existe en otros planetas, es probable que esté presente en cantidades muy pequeñas -unas pocas células en varias hectáreas- por lo que necesitamos equipos muy sensibles que puedan detectar señales muy pequeñas. Si no hacemos bien nuestros experimentos allí, es casi imposible que lo hagamos bien en otros lugares del Sistema Solar.

Benning contará sus experiencias en un blog.

Este artículo ha sido traducido de Scientific Blogging y publicado bajo licencia CC by-sa
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